Hace algunas semanas estuvimos sentados con un joven que, para nuestra sorpresa, quería dar una apariencia diferente de lo que era. Vestía un traje oscuro de marca intermedia, una camisa americana blanca y una corbata de seda. Se le veía muy serio, y profesional.

Se trata del joven ejecutivo que cumple con los requisitos formales y sociales para cubrir el cargo de gerente de marketing y comunicación de una prestigiosa empresa. Es el marketinero, sabio, que nos asegura con todo displicente que la compañía está declinando por la falta de gestión de una estrategia digital que le permita generar conversiones inmediatas, la no venta a través de redes sociales y la necesidad de hacer mucho ruido en los diferentes canales, entre otras cosas. Se le veía muy teórico, al decir verdad. Muchas verdades y mentiras del marketing y la comunicación, en la empresa.

En un momento ingresó el fundador de la empresa y con tono exaltado pide que se haga algo porque necesita vender y ahora. Nuestro joven ejecutivo se defiende, habla de la competencia, de las nuevas dinámicas del mercado, de la economía del país, de la baja inversión extranjera, etc. Pero a su vez, enumera las acciones estratégicas que tiene planeadas como plan para contrarrestar la crisis: “Crear campañas en Facebook, posicionamiento SEO, implementación de un ecommerce, inclusión de pautas digitales, y activar un programa de free press. Ante esto, la conversación cambia y ambos debaten sobre cómo va el mundo moderno y cómo afecta a su negocio. Más verdades y mentiras del marketing y la comunicación, en la empresa.

Desde nuestra perspectiva, todas son acciones válidas, el problema es la falta de estrategia e integración para conseguir los resultados. Este empresario y su ejecutivo de marketing y comunicación deben trabajar para provocar acciones alineadas con el negocio. No se trata de hacer publicidad o invertir en campañas de marketing digital o crear contenidos para enviar periodistas de manera aislada. El Marketing y la comunicación es una construcción integral, generada por la interacción simbólica entre -quienes buscan conocer y quienes pretenden ser conocidos – hasta el punto de lograr credibilidad, confianza, lealtad, orgullo, prestigio, amor, pasión. Para que logre los resultados debe ser un área llevada por personas transparentes y creativas que construyan los valores de la marca, que provoquen acciones y logren los resultados más allá de pensar en que es el ejecutivo de un área que está de moda.

Nuestro mensaje es traspasar verdades y mentiras del marketing y la comunicación, en la empresa. La política, los negocios, la sociedad, los países, las personas (y todo aquello que es movido por valores y se enfrenta a situaciones donde esos valores son encontrados o compatibles) están bajo la órbita del marketing y la comunicación… no con engaño, ni mentiras (lo cual es delito), sino con la verdadera esencia del área: entender el consumo y provocarlo para crear valor.  En una frase, para este joven ejecutivo y el fundador de la empresa: lo fundamental es contar con la capacidad de identificar oportunidades, y las oportunidades no están en el producto, sino en las necesidades latentes e insatisfechas de la demanda (Tomado del libro Marketing el valor de provocar, de Guillermo Bilancio).

La pregunta es: ¿están transformando las verdades y mentiras del marketing y la comunicación, en la empresa? Estamos prestos a escucharlos. Déjanos tu opinión.

Si te gusto, puedes compartirlo y si aun no lo haces puedes seguirnos en nuestro Rincón de Pensamiento.

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